2013: IN BOCCA AL LUPO

          Nunca se me hizo preciso conocer los detalles de su existencia vital, fecha y lugar de nacimiento, aficiones, todas esas trivialidades de las que suele alimentarse nuestro afán de conocimiento.

          No, en su caso lo accesorio era más innecesario que nunca. Bastaba sentarse a disfrutar de su voz y su música, su pasión. Escuchar y sentir, en definitiva. 

E come loro quando è la sera chiudere gli occhi con semplicità. 

         Eso era todo, así de simple. Escuchar y sentir. Los genios rara vez piden más. 

NAPOLEÓN CRUZA EL PIRINEO



[…] esta intromisión propuesta, no por el propio Parlamento, sino por el Gobierno es una forma de matar a Montesquieu y a un sistema de separación de poderes que es garantía de control democrático y pervivencia del sistema político. Un sistema de separación de poderes que cada vez es más cuestionado por quienes tienen poder en cualquier ámbito ya sea económico o político, y al que ayudan todos los Gobiernos, a los que molesta cualquier tipo de control parlamentario.
          
         Aunque uno se llena de propósitos (me ahorraré los calificativos respecto a la calidad de tales intenciones) en esta zona sur del año es costumbre, diríase bastante saludable, por cierto, saltarse a la torera algunos proyectos y no cumplirlos o simplemente modificar su diseño. Me había propuesto a mí mismo ¿a quién si no? darle un descanso al blog  y dejar dormir mis inquietudes unos días, intentando sobre todo no caer en los tópicos navideños que nos atrapan sin remisión por estos días, aunque bien es cierto que la sola mención de estos fastos es un fracaso en sí  y una traición al planteamiento inicial. Sin embargo, no puedo mirar la página principal y ver que sigue atascada en la misma fecha sin sufrir un sobresalto similar al que sufro cada vez que, durante la noche, me despierto tras una pesadilla. Por lo tanto, vuelvo a la carga contra la paciencia de mis imaginarios lectores (observen que, en mi descaro infinito, ahora ya me atrevo incluso a imaginarlos en plural) y rescato del archivo otro texto que, presumo, hará las delicias de los amantes de la teoría de la conspiración.

AND THE SHOW GOES ON...



"Quien me ha impedido cumplir mi programa ha sido la realidad" (Pinocho)
  

          Una nueva edición del programa LA REALIDAD FICTICIA (gran trecho hay del dicho al hecho), que se emite en directo o en diferido, o en ambos a la vez, o un día sí y otro también, o a todas horas, como mejor le cuadre y plazca al espectador, que para eso es quien traga, está llegando a borbotones, cual marea incesante, a nuestros agotados cerebros. Eso sí, mientras nos siga quedando aire gratis que respirar (de momento) y a las neuronas del ático nos llegue el oxígeno suficiente, tendremos la posibilidad física y natural de rechazar imitaciones, milongas, engañifas, disimulos, falsedades, ardides, embustes, hipocresías y los cientos de miles de maldades con que nos fustigan cada minuto de nuestra insoportable existencia. Gracias, sinceras y enormes, Madre Natura por este hermoso don del discernimiento que nos has concedido. Por cierto, si además de las gracias pudiéramos pedirte un favorcillo extra, ¿serías tan amable de impedirles que nos roben también la voluntad? No sé, quizá con una epidemia de apoplejía este próximo viernes en Moncloa… Ah, y haz que parezca un accidente, no vaya a ser que sospechen.


EDUCACIÓN SIN IDEOLOGÍA

A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista, comunista... me basta y me sobra con que sea un ser humano. Peor cosa no podría ser. (Mark Twain) 


              Como animales que somos tenemos muchas posibilidades de acabar muriendo por enfermedades que son intrínsecas a nuestra condición de tales. No profundizo en su enumeración por dos razones: una, por respeto al lagarto, lagarto de mis imaginarios lectores, otra, muy íntima y personal, que tiene que ver con esta fecha tan señalada para mí. Excusen, por favor, mi omisión. 

                         No obstante la referida animalidad, los bípedos hemos conseguido lo que ningún otro bicho ha sido capaz de conseguir hasta ahora: inventar, desarrollar y perfeccionar un macabro arte llamado cainismo, al que podríamos definir como el modo de hacer morir a los individuos de nuestra propia especie mediante el uso enfermizo de los zumos destilados en nuestra mente. Que se sepa, la naturaleza nos otorgó tan sofisticada herramienta con el propósito de alejarnos existencialmente de las bestias, tarea ésta en la que además de haber fracasado estrepitosamente, hemos defraudado a cualquier espectador extraterrestre que ande observándonos, y, por supuesto, a la propia naturaleza. No cabe duda que, en asuntos de fiereza, agresividad y canallismo, hemos superado con creces a cualquier acémila. Será que aún nos queda por ahí oculto algún gen recesivo de los afarensis…

HAN ROBADO EL FIN DEL MUNDO



                Contemplo estupefacto a todo el personal dándole vueltas al tema del fin del mundo en coincidencia con fechas curiosas, ya saben, que si el 12 del 12 del 12 -día que, en modo alguno casualmente, ya pasó por delante de nuestras narices con una normalidad casi burlona- o que si el 21 del 12 como decían los mayas… A mí, que soy uno de esos pocos que, en el conjunto de toda la humanidad, habrá tenido la extraordinaria oportunidad de vivir dos años capicúas (la inmensa mayoría de la gente no llega a conocer ninguno en su vida), me hace muchísima gracia todo el asunto. Mi escepticismo respecto del sentido de estos números más o menos curiosos es total, más que nada porque me recuerda al periodo en el que nos tocó cambiar de siglo y de milenio, cuando muchos se prepararon para lo peor de lo peor, para un apocalipsis que ni siquiera se dignó asomar y dejó a todos los milenaristas con un palmo de narices. Ruido sin nueces.

GRACIAS, PREFIERO LA MAGIA



“El hecho de que un creyente pueda ser más feliz que un escéptico es tan cierto como decir que el borracho es más feliz que el hombre sobrio.” 
(George Bernard Shaw)

     Cualquier habitante del siglo XXI está lo suficientemente evolucionado como para darse cuenta de que la religión es un arma sumamente peligrosa, la cual ha matado a más gente a lo largo de la historia que muchas de las enfermedades que, en tanto que animales, padecemos. En mi opinión, y parafraseando a Steven Weinberg, la religión, más que un atributo ha sido una afrenta para la dignidad humana, puesto que con o sin ella, seguiría habiendo buena gente haciendo cosas buenas, así como gente malvada haciendo cosas malas. Sin embargo, para que la buena gente haga cosas malas no hace falta otra cosa que, precisamente, religión.

DILIGENCIA, ENTREGA Y SERVIDUMBRE

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. (Aristóteles) 

             Una alumna levanta la mano y me expone su problema: los ejercicios que les pido resolver ipso facto, en el instante, les resultan demasiado difíciles como para acertar a la primera. Su sugerencia consiste en que yo les conceda unos minutos para resolverlos antes de proceder a su corrección. Metodología aparte, considero su petición, fundamentalmente porque creo que para levantar la mano y tratar de convencer al profesor de que sus planteamientos no son buenos hace falta una gran dosis de valor. Así de naif somos algunos. 

¿POR QUÉ ODIAMOS?

Regreso al refugio de la sabiduría, la ajena, que la propia nunca existe. Me cobijo de nuevo en la cálida sombra de uno de los más grandes pensadores del momento. Ni una sola de las líneas que vienen a continuación es merecedora de una única lectura. Qué envidia más grande (muy sana, por supuesto) me provoca este señor, admirable hasta el paroxismo. Espero que a mis imaginarios lectores les guste, si quiera la mitad que a mí...     

(por el maestro Umberto Eco)
            
          En años recientes he escrito acerca de racismo, la construcción psicológica del enemigo y la función política de expresar odio hacia el “otro” o desprecio por el concepto de diversidad. Pensaba que ya había dicho todo lo que tenía que decir acerca del tema, pero en una conversación reciente con mi amigo Thomas Stauder emergieron nuevos puntos —o, al menos, nuevos para mí—. Esta fue una de esas discusiones después de las cuales uno no puede recordar quién dijo esto o quién dijo aquello, pero nuestras conclusiones coincidieron.

THE GREAT PRETENDER



                         Hace 10 años por ahora, los siervos de la gleba del engendro que los ingenuos denominan país (en algún blog cañero lo he oído nombrar como “Mordor”, ¡toma ya!) sufrimos el primer conato de hipnosis general. Un embaucador del tres al cuarto, un ilusionista de feria barata nos miraba a los ojos y pretendía hipnotizarnos haciéndonos creer que aquellas kilométricas ristras de mierda contaminante que, allá por Finisterre, colgaban hacia arriba (la mar es lo que tiene, que le encanta darle la vuelta a las cosas) eran unos hilillos y que lo que había en el fondo eran unas galletitas. Sí, efectivamente, lo han adivinado, nos referimos al tristemente doloroso asunto del Prestige, aquel chatarroso pedazo de monstruo marino al que los linces gubernamentales encerrados en un despacho de la capitanía del puerto principal de España, o sea Madrid, decidieron, convencidos de que dominaban las artes marinas, forzar a hundirse en el peor de los lugares. Y, sí, como bien sospechan mis agudos lectores imaginarios, el tipejo aquel de la barba, el mismo que se extralimitaba insultando nuestra inteligencia queriendo hacernos engullir toneladas de vertidos en cajas de obleas, no era otro que quien ahora se acoda sobre el timón en plena galerna.

YA LO VENÍAMOS DICIENDO...

                  Hace tiempo que es uno de los temas recurrentes en este blog: la involución social hacia momentos históricos que creíamos superados. Le llevó a la humanidad un episodio de animalismo (todas las revoluciones lo son) allá por 1789 desembarazarse de siglos de opresiones e injusticias. Un precio muy alto en muertes y sufrimiento como para que ahora vengan los cuatro iluminados de turno, biblia en ristre, ojos de dólar, a intentar despellejarnos de nuevo. Es lo que tiene la avaricia, que nunca es suficiente. Y cuando ya se han apoderado de todo, buscan más de donde sacar. 

                  ¡Qué gracia me hacen todos esos incultos y paletos con el cerebro bien lavado y centrifugado, lobotomizado desde los púlpitos y las catequesis, que se pasan el día hablando de los rojos y los comunistas! Sí, seguramente ustedes, mis lectores imaginarios, conocerán a bastantes. Son esos que tachan a la gente de izquierdas de diablos que quieren quitarnos nuestras posesiones y quedarse con ellas. Permítanme que me carcajee un buen rato (con minúscula, eh). Sin intención de defender al comunista (que no es mi tipo, por cierto), ¿acaso no es eso precisamente lo que están haciendo estos gobernantes de extrema derecha que padecemos? ¿No se están quedando con todo lo que teníamos, educación, sanidad, trabajo, sueldo, justicia, pensiones? ¿Qué será lo próximo? ¿Nuestra libertad? Qué curioso, la paja en el ojo ajeno otra vez.

               Necesitamos un salvador entre medias de unos y otros, una cabeza pensante y mesurada, un alma llena de humanidad y justicia, libre de prejuicios y política, abundante en sensibilidad hacia los problemas reales de la gente real. Necesitamos cordura, coherencia, equilibrio, regeneración, y si no llegan suficientes suministros de todo ello, una espada decidida a rebanar cuanto sobre de verdad. Necesitamos más libertad, más educación y menos, mucho menos, miedo impuesto. Necesitamos a Cervantes o a Séneca para terminar de una vez por todas con Rajoy, Wert, Gallardón, Sorayita, Morenés, Guindos, Rouco y Belén Esteban.

              Para alcanzar tan alta cima hacen falta dos condiciones sine quae non; una, que dejemos de escuchar las voces que nos susurran al oído cantos hipnotizantes, esas que nos llegan desde los focos del interés más vil (bancos, partidos políticos, iglesias, ministerios, gobiernos...) y que tengamos el coraje suficiente para centrarnos en escuchar los mensajes que nos dicta constantemente nuestra razón y nuestro corazón. Dos, creer firmemente, si es que aún no nos han robado eso también, que los sueños pueden convertirse en realidad. Sí, amigos, sí, yo estoy de acuerdo con ustedes: entiendo que eso es creer demasiado. Por desgracia, yo también pienso que habremos de volver al animalismo para revertir este latrocinio que se está cometiendo con nuestras vidas.

            Esta noche les dejo un enlace a un magnífico artículo en el que se narra en directo la defunción del Estado de Derecho. Ya saben que, en la tele, las pelis de terror las pasan siempre de noche, justo antes de irse a la cama.

NGDB: 40 AÑOS CERRANDO EL CÍRCULO


                     Tempus fugit. En esta mudanza de año que se avecina se cumplen cuarenta años de la producción y comercialización de uno de los mejores y más influyentes discos de música country de toda la historia. Su título: Will the Circle Be Unbroken. Sus dueños e intérpretes: The Nitty Gritty Dirt Band. Su mérito: haber sido los promotores, partícipes y ejecutores de la definitiva implantación de las esencias más características de la música rock en el hasta entonces sagrado templo de la música country americana. Siempre habrá un antes y un después de Will the Circle Be Unbroken en la música popular norteamericana; de hecho, se trata, en realidad, del disco que cambió definitivamente y para siempre el estilo y el concepto de la música country.

EFEMÉRIDES (y III): Monstruos, S.A.

                 En la efemérides del primer aniversario de la gran revolución española del siglo XXI conviene resaltar ciertos sucesos que a lo largo de estos doce meses han tenido lugar de una manera sigilosa, diríase oculta, que pérfida e intencionadamente han sido silenciados y secuestrados al conocimiento público, dada su vergonzosa magnitud. Es nuestra obligación no ya denunciarlos, sino darlos a conocer a todo el mundo, siquiera porque no deberían dejar de percutir jamás en nuestras conciencias como muestra de la aberración humana. No debemos pues caer en la desidia y obviarlos sin más; al contrario, nuestro afán debe intentar abrir los ojos a aquellos ciegos que no desean ni mirar ni ver, simplemente para no tener que reconocer su enajenación, aquella borreguil abducción que les llevó a colaborar en el destrozo total de nuestro país. Muchos a estas alturas ya conocerán los hechos que a continuación se relatan, aunque otros no habrán tenido ni la capacidad ni la dignidad suficiente como para haberse dado por enterados. A éstos últimos, lectores imposibles de mi mortificante cuita, va dirigido el ensayo. Con su permiso, pues, procedemos a dar comienzo el desfile de los monstruos.