EL FINAL DE MONTESQUIEU


Si hay algún lujo del que como ciudadanos miembros de una sociedad moderna y libre nunca deberíamos permitirnos prescindir ése ha de ser, sin duda, la honra y pleitesía hacia tipos como Charles Louis de Secondat, Montesquieu para los amigos. A nada nos hallamos más obligados que a perpetuar su legado filosófico y, especialmente, político. O, para ser exactos, la trascendencia social que representa para el ciudadano moderno la puesta en práctica de sus postulados. Lo contrario, el menosprecio, el olvido, la indiferencia, conllevará el retroceso a la caverna o la solicitud de reingreso en el animalario.
     
Por desgracia, son muchos, demasiados (¡ay!), los jóvenes a los que el bebedizo amnésico subyacente en la LOGSE ha privado del completo conocimiento de la vida, obra y, por qué no decirlo así, milagros de este genio ilustrado: en las altas esferas del poder siempre hubo un interés especial en que los ciudadanos fuéramos cada vez más incultos. Evidentemente, en justa proporción con esta privación de sabiduría siempre resultaremos más dóciles. Quizá por eso somos los más viejos no sólo los depositarios de tan valioso legado, sino sobre todo los encargados de la custodia y el mantenimiento en óptimas condiciones del mismo. Y del desempeño de tan delicada tarea dependerá, en gran medida, el futuro de la especie civilizada.

LOS TIEMPOS AMARGOS

         El desaliento ante las incertidumbres del oficio se acentúa más en tiempos de incertidumbres tan amargas como estos. Es difícil hablar de la perseverancia y el gusto del trabajo en un país en el que tantos millones de personas carecen angustiosamente de él. Es casi frívolo divagar sobre la falta de correspondencia entre el mérito y el éxito en literatura en un mundo donde los que trabajan ven menguados sus salarios mientras los más pudientes aumentan obscenamente sus beneficios, en un país asolado por una crisis cuyos responsables quedan impunes mientras sus víctimas no reciben justicia, donde la rectitud y la tarea bien hecha tantas veces cuentan menos que la trampa o la conexión clientelar; un país donde las formas más contemporáneas de demagogia han reverdecido el antiguo desprecio por el trabajo intelectual y conocimiento.


El magnífico discurso pronunciado por D. Antonio Muñoz Molina en la entrega de los premios Prícipe de Asturias 2013 puede leerse íntegramente pinchando aquí.

CHON Y GUANO


Life begins with the process of star formation. We are made of stardust. Every atom of every element in your body except for hydrogen has been manufactured inside stars, scattered across the Universe in great stellar explosions, and recycled to become part of you. The hydrogen is primordial material, produced in the Big Bang. (John Gribbin, Stardust, 2000)

A buen seguro ya habrán tenido noticias anteriormente acerca de mi incondicional adhesión a la hermosa teoría de nuestro origen estelar. Nada me resulta más placentero que sentirme hijo de las estrellas, saberme poseedor, en la vertiente física, de la herencia genética del CHON, ese cóctel molecular de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno que, regurgitado por la explosión de las novas, las supernovas y otros cataclismos estelares parecidos, conforma la base de nuestro organismo y circula,  bermellón a borbotones, por nuestras venas y capilares. Lo explicó brillantemente John Gribbin en su hermosa divulgación titulada Stardust, un must para quienes, como yo, preferimos sentirnos un despojo salido de las entrañas de cualquier sol remoto y parte de un excelso programa de reciclaje cósmico, antes que un muñeco de plastilina supuestamente moldeado por el capricho voluble del dios de turno, y/o un producto a la venta en los mercadillos ideológicos regentados por los ladrones de almas.

JUSTICIA, QUE NO VENGANZA



Magnífico análisis del tema más ardiente y actual llevado a cabo, cómo no, por el gran Ignacio Escolar desde su tribuna de eldiario.es. Resulta tan elocuente y clarificador que sobra cualquier comentario por mi parte. Les ruego no dejen de leerlo: les hará sentirse mucho mejor. Palabra de indignado.
 

Doctrina Parot: la justicia no es venganza

Artículo 7 de la Convención Europea de los Derechos Humanos: "No podrá ser impuesta una pena más grave que la aplicable en el momento en que la infracción haya sido cometida". En estas pocas palabras se resume la sentencia que ha derogado la doctrina Parot. Ampliando el foco, hay dos premisas básicas para empezar este debate. Si no estás de acuerdo con ellas, no hay posible punto de encuentro ni para hablar sobre la doctrina Parot ni para muchas otras cosas.
1- Incluso el peor asesino tiene derechos. No lo digo yo, lo dice la Constitución española (y las leyes de cualquier otra democracia): “El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales”. Entre estos derechos, el que recoge el artículo 9.3: “La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas y la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables”. Traducido del abogadés, la irretroactividad significa que un asesino, como cualquier criminal, debe ser juzgado con las leyes vigentes cuando cometió sus crímenes. Solo se aplica un cambio posterior si la nueva ley es más favorable al reo, si le beneficia. Esta premisa, básica en el derecho moderno, se resume en un famoso latinajo: in dubio pro reo (en caso de duda, a favor del acusado).
2- La cárcel tiene como objetivo la reinserción, no la venganza. También en la Constitución, artículo 25.2: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”. Si la cárcel es un instrumento de venganza, para hacer pagar por los crímenes, cualquier asesinato siempre parecerá barato por larga que sea la condena. ¿Cuántos años vale una vida humana? Habrá quien defienda que un asesinato solo se compensa con la pena de muerte, o con la cadena perpetua, pero ni una ni otra caben en nuestra Constitución. Y ni siquiera si mañana entrasen en vigor se pueden aplicar con efecto retroactivo para presos que ya han sido juzgados y condenados. Es una de las diferencias entre una tiranía (o una banda terrorista) y una democracia.
Tras estas dos premisas, algunos peros. El Código Penal anterior a 1995 tenía un enorme agujero: no es lo mismo asesinar a una persona que a diez; no puede tener la misma condena. Es otro principio fundamental en derecho: la proporcionalidad de las penas. Es verdad que esa proporcionalidad está topada porque los años que un reo puede pasar en prisión no son infinitos. El franquismo –autor del Código Penal vigente hasta el 96–, zanjaba este debate a lo bestia, con la pena de muerte. Pero con la llegada de la democracia, simplemente se eliminó la pena capital sin matizar el resto de las condenas; el máximo se quedó en 30 años, una cifra sobre la que se descontaban los beneficios penitenciarios. No era tampoco un Código Penal laxo y, si no hubiesemos sufrido el terrorismo, probablemente este debate no habría llegado nunca.
Sin embargo, la solución a esta falta de proporcionalidad no puede ser un parche que dinamite los principios básicos de cualquier Estado de derecho. La doctrina Parot –vigente desde 2006– camuflaba como “interpretación de la ley” lo que no era más que un endurecimiento de las condenas a posteriori para presos que ya habían sido juzgados. Así lo ha entendido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Es el mismo tribunal que hace unos años validó la Ley de Partidos y solo desde la ciencia ficción se le puede presentar como cómplice de un complot socialista para rendirse ante ETA, como insinúan varios medios de la derecha.
Defender que incluso un etarra tiene derechos (a no ser torturado o a un juicio justo, por ejemplo) no te convierte en cómplice de ETA, salvo que partas de un discurso tan falaz como totalitario. También mienten quienes presentan la doctrina Parot como la única herramienta para evitar que los etarras salgan a la calle a los dos días: hablamos de presos que, de media, llevan 25 años entre rejas. Si eres una víctima de ETA, es probable que un cuarto de siglo parezca poca condena; es humano ese sentimiento. Pero por encima de la voluntad de las víctimas –en éste y en cualquier crimen– está siempre el Estado de derecho.
Ignacio Escolar
El Gobierno de Rajoy, ante la sentencia, ha reaccionado de una manera bastante sensata: asumiendo que la doctrina Parot se ha acabado y que los tribunales pondrán en libertad paulatinamente a varios etarras que están en prisión desde hace más años del que debían por ley. Es de agradecer que Mariano Rajoy no se deje llevar por su sector más ultra, que, en la práctica, pretende que España salga del Convenio Europeo de los Derechos Humanos. Bienvenida sea esta rectificación, aunque –tras este giro– no sorprenda el enfado de algunas asociaciones de víctimas a las que el PP utilizó de forma irresponsable y populista.
¿Qué habría hecho el mismo Rajoy si esta sentencia hubiese llegado cuando el PP estaba en la oposición? Es fácil de imaginar la respuesta.

Ignacio Escolar, 21/10/2013

BACKGROUND



En el reino de Ordoño hay un periódico de tirada diaria. Antes había otro más, pero lo cerraron por falta de lectores-compradores y exceso de lectores-no compradores, que por estos pagos aquello de la lectura gratuita lo llevan muy por el libro. Y en este diario, que mis colegas profesores suelen utilizar como material de aula en las clases de ortografía (es una mina para el útil ejercicio de “encuentra las faltas”), han aparecido hoy mismo dos noticias que no podían, de ninguna manera, pasarme desapercibidas. Ambas tienen que ver con la cosa económica y sus titulares resultan de lo más elocuente:




          Versionando a los dos grandes maestros de lo grotesco, ya saben, Homer y Bart, cabe pronunciarse en clave de moderada y burda sorpresa: "¡Atiza! El panorama es muchísimo peor de lo que nos quieren hacer creer!" Estoy plenamente convencido de que la capacidad de asombro de mis imaginarios lectores no se habrá visto sobresaltada, faltaría más, por el contenido de los citados epígrafes, así que ahora mismo se hallarán, a buen seguro, preguntándose algo así como: "¿y qué demonios de pasmo estúpido se le habrá aparecido ahora al iluminado éste?"

LA DEFINICIÓN DE LA NADA



            ¿Qué hará el actual gobierno español ante la aparición de estos dos inquietantes titulares de la prensa de hoy?

1)   Según un informe del Consejo de Europa, “En España, la austeridad tiene impacto negativo en los derechos humanos”. El Consejo de Europa alerta de que los recortes sociales, en sanidad y educación, han conducido a España a un "preocupante incremento de la pobreza" y urge a garantizar la protección de niños y discapacitados.
 
2)   El número de millonarios aumenta un 13,2% en España a pesar de la crisis. Según un estudio de Credit Suisse, 402.000 personas tienen un patrimonio de más de un millón de dólares en nuestro país, 47.000 más que hace un año

 

             La respuesta a la pregunta inicial resulta demasiado obvia como para ser reproducida en estas líneas. Sólo en el espacio interestelar existe un vacío mayor.

(S)PAIN



-Recorte en el gasto educativo
-Recorte en el gasto sanitario
-Abaratamiento del despido
-Aumento de las tasas judiciales
-Reducción y/o congelación de salarios a los funcionarios
-Subida del IVA y del IRPF
-Recorte en las pensiones
-Supresión de las ayudas a la dependencia
-Copago de medicamentos
-Subida del precio de la luz y de otros muchos productos
-Aumento vergonzoso del gasto militar
-Mantenimiento de la ayuda y la exención de impuestos a la iglesia católica
-Aumento de la represión policial en las manifestaciones
-Ciudadanos expulsados de sus casas
-Impunidad bancaria

¿Será capaz este gobierno de tomar alguna decisión que favorezca a los ciudadanos?