ABUSOS DE PODER, VIDA MÍSERA

Después de haber leído uno de los más duros editoriales del prestigioso The Times, me vienen a la cabeza las palabras de la canción Bandiera Bianca, de Franco Battiato: Quante squallide figure che attraversano il paese, com'è misera la vita negli abusi di potere. 
Efectivamente, ¡qué mísera es la vida cuando se sufren abusos de poder! Ya falta menos para el regreso a la dictadura. Muchos esperan ansiosos...

Abuse of Power 
 (The Times, 23, Dec, 2013) 

Spain’s proposed restrictions on abortion will damage women’s health and family life.

Edmund Burke argued that “very plausible schemes, with very pleasing commencements, have often shameful and lamentable conclusions”. The conservative Government of Mariano Rajoy in Spain is giving a modern twist to this maxim by stringently tightening the country’s abortion laws. It proposed a bill last week that removes a woman’s right to early termination of pregnancy. It would allow abortion only in cases of rape or when the mother’s health is endangered.

The scheme is plausible to only a small minority. It breaches a principle of democratic politics by supplanting individual citizens’ private judgments with state fiat. It will erode pluralism, restrict liberty, retard the position of women in Spanish society, damage family life and inflict psychological and physical harm on women in sometimes desperate circumstances. It is a bad law that will have predictably lamentable consequences.

Legislation for legal and safe abortions is standard in most of Europe. It dates principally from the 1960s (as in Britain) or a bit later. With its relatively recent transition from dictatorship to stable and well-governed constitutional democracy in 1978, Spain was slightly later than other EU countries in adopting this type of provision.

There were no abortion laws in Spain (excepting a brief period in Catalonia during the civil war from 1936-39) until 1985. Legislation passed in that year allowed abortion up to 12 weeks of pregnancy in cases of rape, up to 22 weeks in cases of foetal malformation, or in cases where the mother’s mental or physical health was at risk in carrying a pregnancy to term.

Though it was in many ways undistinguished, the Socialist Government of Jose Luis Rodriguez Zapatero, Mr Rajoy’s predecessor, nonetheless accomplished a few valuable social reforms. One was to pass, in 2010, an extension of the existing law on abortion. This recent liberalisation allows abortion on request up to 14 weeks, and up to 22 weeks where the mother’s health is at risk or the foetus shows signs of serious deformity.

The proposals by Mr Rajoy’s Government reverse this legislation. Though the Government protests that no woman will be prosecuted for having an abortion, that defence is weak. Doctors will be open to prosecution and will face up to three years’ imprisonment if they perform abortions considered illegal. They will thus be wary of performing abortions at all.

This legislation will not reduce the number of abortions performed on Spanish women. It will force abortion overseas, for those who can afford it, and underground, in dangerous and insanitary conditions, for those who cannot.

Some people hold strong ethical objections to the termination of pregnancy (including the Catholic Church, which has supported the Spanish Government on this issue). It is a minority view, however. Opinion polls show that most Spanish voters favour the law as it is. Even if this were not the case, the bill would remain iniquitous.

To bring the criminal law into an issue of women’s health and conscientious reflection is an abuse of government power. A constitutional society does not intrude into areas of personal judgment that most citizens consider fall within the authority of the family. Social engineering is the practice of autocratic governments. Spain’s friends and allies in Europe should prevail on Mr Rajoy to think again.

¿DE QUÉ VIDA HABLAMOS?

                   El triunfo de la vida (La Razón, 21/12/2013) Pero, ¿de qué vida hablamos? ¿De una vida como deficiente y sin ley de dependencia? ¿De una vida de pobreza con la condena de humillarse ante los contenedores de basura? ¿De una vida para que los pederastas de sacristía ejerzan sin castigo? ¿De una vida sin derecho a una educación digna? ¿De una vida sin justicia a la que acudir ante el oprobio? ¿De una vida sin el derecho a una salud digna? ¿De una vida sin el derecho a un hogar en el que vivir? Todos tenemos nuestras portadas. Faltaría más.

Matar vuelve a ser delito en España (La Gaceta, 21/12/2013). ¿De qué matar hablamos? ¿De matar por hambre o inanición, por fomentar la miseria hasta que no queda qué llevarse a la boca? ¿De matar por hipotermia cuando llega el invierno y no hay cobijo porque se lo ha quedado el banco rescatado? ¿De matar por exclusión, con vallas llenas de cuchillas, o con despidos multitudinarios? ¿De matar con las bombas de racimo que venden la empresas de los que se dicen pro-vida? Matar por omisión, una de las mayores abyecciones del ser humano.

En fin, ¿de qué derecho hablamos? ¿Del de aquellos que hurtan cualquier avance humano y social en aras de la obscenidad de un lucro propio desmedido? ¿Del derecho que nos roban quienes, golpes de pecho mediante y creyendo que los drogadictos son otros, se embriagan hasta el paroxismo con el veneno de los dogmas? ¿Acaso del derecho de aquellos que miran hacia otro lado cuando los hombres santos abusan de un niño? ¿De quienes ni por asomo son capaces de ponerse en el pellejo de los que las pasan canutas día sí, día también? ¿De quienes, sin ser padres o madres, deciden por cuenta ajena? ¿Qué derecho poseemos para decidir sobre el cuerpo y la vida que no son nuestros?

Como un vómito soez, lo peor de la cloaca acaba de salir a la luz, inundando el aire que respiramos con el nauseabundo aroma de la sinrazón paleolítica. Lo peorcito de nuestros semejantes, cachiporra en ristre, nos deja dos perlas indigeribles, humillantes, indignas del homo sapiens, dos frases para la historia de nuestra prehistoria profunda, dos encabezados en la última frontera del confín más alejado de la sensatez, dos inmundos pedazos de mierda que los abducidos cascarones vacíos que pueblan esta porquería de país ya habrán, a buen seguro, deglutido y regurgitado, entre grotescas risotadas, posiblemente al grito de “¿qué se habían creído?”, o algo similar. ¿Para qué molestarnos en rebuscar entre los escombros de Atapuerca, si podemos encontrar los eslabones perdidos en cualquier esquina, en cualquier templo, en cualquier consejo de ministros, en cualquier púlpito, en los titulares de cualquier periódico?

Por fortuna nunca olvidaré que ser humano significa tener por grotesco que quienes más difícil nos están poniendo la vida, la existencia misma, que quienes más se esfuerzan en intentar que no vivamos dignamente, muestren tanto empeño por forzarnos a nacer y a vivir en la más humillante de las condiciones. Por desgracia, en la época en que estos malnacidos vinieron a la vida no existía el aborto libre, por eso están aquí ahora, entre nosotros. De haber existido tal posibilidad, muchos de ellos no existirían y el mundo sería un lugar mucho mejor.

EL ÉXITO SOY YO



En su edición del pasado 7 de diciembre, un diario de tirada nacional publicaba un artículo que, bajo el título La brecha escolar que divide España, pretendía ofrecer una posible explicación a los resultados obtenidos por el sistema educativo español en el ya famoso informe PISA. El periodista que lo escribió seguía la línea argumental oficial de que los malos resultados cosechados por nuestro sistema se deben a factores socio-económicos, argumento en apariencia plausible hasta que uno tropieza con un par de casos que desmontan tal hipótesis: Cataluña, con nivel socio-económico más o menos alto y resultados académicos comparativamente flojos, y, por supuesto, León y Castilla, con rentas per cápita y PIB por debajo de la media nacional (y, por lo tanto, muy por debajo de la media europea) y resultados académicos al nivel de los mejores países de la lista PISA. Lógicamente, el periodista trató de ilustrar el por qué de estos dos casos tan singulares y, llegado al asunto de León y Castilla, esto fue lo que escribió (textualmente):


OFENSAS

               Ya saben ustedes que los que somos un poco lerdos tardamos una vida en enterarnos de las cosas. Quien esto escribe, en su condición de tal (de lerdo, quiero decir), acaba de descubrir un lugar plagado de brillante ingenio al que promete una visita, como poco cada día. O mejor aún, cada hora, para así no perderse nada y empezar a dejar de parecer un lerdo (si es que algo tan difícil se puede conseguir). El blog se llama No sin mi mochila, pertenece a un freelance llamado Iker Armentia, y, una vez degustado su extenso menú, ya ha sido incluido en el listado de nuestras preferencias. Les dejo un botón de muestra por si sirve de estímulo al interés de ustedes. Ya me dirán qué les parece. O no, allá según su ánimo.

50 cosas que ofenden a España
(por Iker Armentia, 29 Noviembre, 2013)
     
          El anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que ha aprobado hoy el Consejo de Ministros incluye multas de hasta 30.000 euros por ofender a España, las Comunidades Autónomas, las entidades locales y sus instituciones, símbolos y emblemas.
      A continuación, expongo una serie de reglas básicas para evitar que el Gobierno nos sangre a multazos por ofender a España. Ahí van 50 cosas que ofenden a España (y que no deberíamos hacer).

1. Dimitir ofende a España.
2. Salir a la calle en grupos de más de dos personas ofende a España.
3. Salir a la calle, en general, a no ser que vayas a comprar La Razón, también ofende a España.
4. Recordar que hay casi seis millones de parados ofende a España.
5. Pedir factura, sobre todo, en las obras que se realizan en la calle Génova, ofende a España.
6. Ver cine español, salvo ver Cine de Barrio, ofende a España.
7. No tener dinero en Suiza ofende mucho a España.
8. No tener dinero, en general, y que pidas que no te bajen el sueldo o que la Seguridad Social pague tus medicamentos contra el cáncer es una ofensa a España.
9. Leer el New York Times ofende a España (especialmente, con reportajes de españoles buscando comida en contenedores).
10. Leer, en general, ofende a España.

PEPE GOTERA Y PLATÓN (por ese orden)



Quienes siendo niños leíamos cómics y de mayores nos decantamos por los clásicos puede decirse que acabamos siguiendo el orden natural de las cosas. O que al menos lo intentamos. Sin embargo, hubo muchos que, como en el chiste que el otro día me contaba un amigo, se quedaron en Pepe Gotera y no acertaron, llegada la edad, a pasarse a Platón, por lo que terminaron como registradores de la propiedad haciendo carrera política sin titulación. No daré nombres, no sea que me descubran ustedes las intenciones. Más aún, quienes permanecieron en la orilla de Pepe Gotera y no cruzaron el rubicón erudito, a buen seguro siguen a estas alturas revolcándose en la chapuza, y como a ellos los clásicos o el saber ilustrado les pasaron de largo, se perdieron a los más grandes pensadores y se rindieron al extravío de las llaves maestras de la sabiduría, las mismas que, como dioses de verdad (y no esas falsas deidades de fes ciegas), nos sirven aún hoy día para acceder al reino de lo humano y alejarnos de las acémilas, de la condición animal. No me ofendan, por favor, intentando convencerme de que no conocen un buen puñado de esas mentes vacías o colmadas de dogmas que pululan por nuestras calles.

TU PADRE



                Un maravilloso artículo de Javier Gallego con el que ilustrar el recurrente camino de retorno al despotismo ilustrado que ciertos talibanes han escogido transitar. Enhorabuena, maestro.

SOY TU PADRE

Es extraño pero la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana en el Consejo de Ministros, me hizo darme cuenta de que tengo una edad. Casi 40 ya. No soy ningún niño, así que me resulta muy molesto que este gobierno me trate como si lo fuera y como si él fuera mi padre. De pronto, me asqueó la sensación de sentir que unos adultos a los que tengo en muy baja estima intelectual, tuvieran la desfachatez de tratarme con la condescendencia con la que algunos mayores tratan a los pequeños. Y con alivio y mala leche pensé: “Yo ya tengo padre y no tiene la cara de ninguno de estos”.

Perdonen la brusquedad pero me he dejado la paciencia entre las páginas del BOE. Ya basta, hombre, ya basta. Quiénes son estos señoritingos para limitar mis libertades como ciudadano recogidas en la Constitución y protegidas por las leyes. Que tienen mayoría absoluta, dicen. La mayoría absoluta es solo una herramienta, no un arma ni una coartada. Además, que no les ha votado ni el 30% del censo electoral. Relativicen. No son más que unos políticos que pasaban por aquí. Y no son ustedes señores del cortijo, solo son el administrador. Recuérdenlo, que se les olvida lo más obvio.

SOBRE EL EMPEDRADO ESCOLAR



        ¿Qué queda por decir de los resultados del informe PISA? Pues que, sin ser otra cosa más que un mero indicador, han puesto a muchos bocazas a cacarear de nuevo y bastantes de esas voces se han lanzado rápidamente a la piscina del dislate, prodigándose en la cabriola amanerada para adornar su zambullida. Por eso, hinchazón de suprarrenales aparte, me viene al recuerdo la imagen de un grupo de fanáticos seguidores del equipo romano-galo en los Juegos Olímpicos, buscando excusas burdas para el fracaso de su ídolo en una prueba. Me refiero, cómo no, a la saga del bravo Asterix, y, en concreto, al episodio que relata su derrota atlética inicial ante lo más granado del deporte de la época, como consecuencia de la prohibición impuesta acerca de no tomar su dosis de poción mágica. Como esos mismos compatriotas del pequeño galo, gordos y zafios en su discurso, “la pista está en malas condiciones”, “el clima es muy duro”, “y la altitud también”, “la comida de los jabalíes: las pobres bestias no están acostumbradas”, “¡y la actitud del público!, en mis tiempos sabíamos ser más elegantes”, así mismo se han venido explayando muchos inútiles pseudoexpertos y bastantes ignorantes enterados acerca de la situación educativa patria. Hay que agradecer eternamente al genio René Goscinny que se mostrara tan lúcido a la hora de reflejar la miserable condición humana cuando se trata de escurrir el bulto, lanzar balones fuera, echarle la culpa al empedrado, o cualquier otra expresión ajustada que a ustedes se les venga a la sien de entre el amplio catálogo de frases hechas, tan apropiadas para describir a estos oportunistas típicamente castizos.

POR EL VIEJO LUTE



        Todos sabemos bien que las venganzas son platos que se sirven fríos, muy fríos. Cuanto más mejor. Por eso el partidazo del viernes pasado, que a algunos nos colmó el depósito de la felicidad hasta desbordar, le habrá sentado a nuestro intimísimo enemigo, Mr Krzyzewski, como una coz en salva sea la parte. Que se rasque: ya saben que jamás lloraré por él.

Doce años ha tardado en gestarse el desquite, secreta y pacientemente guardado en el congelador del McKale Center, allá en Tucson, la patria chica de los Wildcats de Arizona; a paso lento, con mucha firmeza y ninguna pausa, al modo en que los espartanos preparaban a sus guerreros, se ha gestado el desagravio con el que expiar la afrenta de aquel fatídico lunes de abril de 2001 en el Humphrey Metrodome de Minneapolis, la cual, como una cruz, una muesca en lo más hondo de mi rabia, he llevado tatuada sin tregua en el recipiente de la aflicción. Ese infausto día 45.000 espectadores presenciaron cómo una soberbia (en el peor de los sentidos del término) escuadra de la Universidad de Duke (con nombres tan conocidos como Battier, Dunleavy, Boozer o Jason Williams) había pasado por encima de los chicos del añoradísimo Lute Olson, obligándome a la involuntaria ingesta de uno de los tragos más largos y amargos de mi vida baloncestística, ya sea en su faceta práctica como contemplativa. También mi paciencia ha estado sometida a prueba todo este largo tiempo y se me han ido por el desagüe del aguante doce largos años, un trozo de vida rumiando el desagravio, casi 4.500 días de espera que suponen, sin duda, una dura condena. Por eso ver la carita compungida del arrogante Coach K en tan dolorosa derrota valió el desierto de la espera y el oasis de un trasnoche. No menos, sin duda, que imaginar la sonrisa pérfida del anciano Lute, donde quiera que se halle enfrentando su penoso estado de salud. Esta ronda va por ti, pues, viejo amigo.