EMPIEZA EL BAILE



        Sólo por esta vez, nada de literatura ni de indignación: hoy tocan frivolités deportivas. Tal vez porque hoy es Selection Sunday. El comité de selección de la NCAA se reúne esta madrugada para decidir los nombres de las 68 universidades que participarán en el baile final de marzo: el campeonato nacional universitario del deporte de la canasta. El torneo más canalla del mundo, en el que o ganas o te vas a casa a rumiarte las uñas, las criadillas, o el amor propio. El mismo que reúne a miríadas de aficionados que llenan los pabellones por decenas de miles y se desgañitan animando a sus equipos, algo que no sucede en la NBA, por ejemplo, mientras los jugadores luchan por cada rebote como si les fuera la vida en ello. El campeonato en el que la palabra rendirse está prohibida y bajar los brazos jamás es una opción. El mejor espectáculo deportivo del mundo. Un must para los catadores del basket más puro.

LA VÍCTIMA

       Laurita es emprendedora. Aparece en la prensa local del reino de Ordoño como una heroína porque se marchó hace año y medio a Escocia a buscarse las habichuelas y anda por Edimburgo en pos de la gran quimera, de El Dorado, soñando, presumo, con que aún quedan potosíes ocultos en los pliegues del atlas. Pobrecilla, cuán frustrada debe sentirse.

Desconozco si es consciente de que eso de salir en los panfletos cuando emigras es cosa de la moda: una vez demostrado y aceptado aquello de que nadie es profeta en su tierra, ahora lo que farda es jalear a esa juventud que se lleva los cuartos invertidos en su formación allende las fronteras. A falta de mejores ideas, la Espe y sus colegas déspotas señalaron la senda de la exportación de jóvenes como recurso y mientras los dóciles borreguitos obedecen sin balar los palmeros se dejan las manos aplaudiendo. El patetismo ofende hasta el dolor.

Por otro lado, en la entrevista en que Laurita nos presenta su experiencia en la tierra de Bonnie Prince Charlie no se ve mención a que haya recibido pelotazos de goma al intentar cruzar el lago Ness o que haya tenido que dejarse las canillas hechas pellejos al evitar las cuchillas en el momento de saltar el muro de Adriano. Sospecho que, en su fuero interno, habrá de tenerse por más afortunada que otros, por no haber hallado bárbaros donde creería haberlos.

WHEN THE LEVEE BREAKS...



If it keeps on rainin', levee's goin' to break, When the levee breaks, I’ll have no place to stay

        Alma dormida y seso avivado, recuerdo con cierta sorna y mucha, muchísima nostalgia, aquellos tiempos en los que el amarillismo periodístico, después elegantemente rebautizado como sensacionalismo, se hallaba constreñido (y casi estigmatizado) en productos marginales tipo interviús, casos, y cosas por el estilo. De un tiempo a esta parte, el milenarismo (entendido como una acuciante necesidad de horizontes apocalípticos con los que mantener a pleno rendimiento las válvulas del miedo) se ha ido abriendo paso hacia nuevos espacios y la situación ha extendido el abanico de medios escritos que han ido echándose al monte del tremendismo, sin prisa, pero también sin pausa, tal vez por la influencia de la aparición en internet de publicaciones de muy alta calidad. Y hemos acabado exactamente donde estamos ahora, con dos tipos de sensacionalismo a cual más cutre: uno de sesgo social, el de la prensa rosa, y otro de cariz político, el de los panfletos pro-gubernamentales (el prefijo podría suprimirse sin modificar la idea), los mismos que, haciendo sonar las siete trompetas que preludian el fin de los tiempos, andan últimamente volcados en sembrar un pánico falso que ponga las almas en vilo; afanados en el presagio de un apocalipsis que, con instinto medieval, acongoje los espíritus más propicios; inmersos en la tarea de dibujar un horizonte final, un armageddon, un doomsday, que termine por hacernos ansiar la intervención de los héroes salvadores que nos rescaten de un peligro fingido.

SLO-MO*



slo-mo: abbreviation for slow-motion (a cámara lenta)

SOME writers have so confounded society with government, as to leave little or no distinction between them; whereas they are not only different, but have different origins. Society is produced by our wants, and government by our wickedness; the former promotes our happiness positively by uniting our affections, the latter negatively by restraining our vices. The one encourages intercourse, the other creates distinctions. The first is a patron, the last a punisher.

Society in every state is a blessing, but government even in its best state is but a necessary evil; in its worst state an intolerable one; for when we suffer, or are exposed to the same miseries by a government, which we might expect in a country without government, our calamities is heightened by reflecting that we furnish the means by which we suffer. Government, like dress, is the badge of lost innocence; the palaces of kings are built on the ruins of the bowers of paradise. 
(Thomas Paine, Common Sense, 1776)

Algunos escritores han confundido de tal manera la sociedad con el gobierno que han hecho escasa o ninguna distinción entre ambos, a pesar de que no sólo son diferentes, sino que tienen orígenes distintos. La sociedad es obra de nuestras necesidades, y el gobierno de nuestra perversión; la primera promueve nuestra felicidad positivamente al unir nuestras afecciones; el último negativamente, al refrenar nuestros vicios. Una favorece la cooperación; el otro crea distinciones. La primera es un patrón, el último un verdugo.

La sociedad en cada estado es una bendición, pero el gobierno, incluso en su mejor estado, no es sino un mal necesario, y en su peor condición intolerable; porque, cuando sufrimos o somos expuestos por causa de un gobierno a las mismas miserias que podríamos esperar de un país sin gobierno, nuestra infelicidad se ve aumentada al considerar que nosotros mismos nos proveemos de los medios que nos hacen sufrir. El gobierno, como el vestido, es el ropaje de la pérdida de la inocencia; los palacios de los reyes están construidos sobre las ruinas de las arquerías del paraíso.  (Thomas Paine, El sentido común, 1776)

Doscientos cuarenta años después y las cosas no parecen haber cambiado tanto. En su caprichosa volubilidad, el tiempo, a veces, se desliza en slo-mo...

EL GRITO DE MENELAO

http://www.tu.tv/videos/y-por-esta-rata-es-por-quien-me-has-aban
En las mismas puertas de Troya, y ante la mirada impasible de miles de soldados, Menelao, rey de Esparta, burlado y humillado, grita -más bien se desgañita- al contemplar cómo Paris, el príncipe troyano que le ha robado a su esposa, huye, indigno ya de honor alguno, arrastrándose a los pies de su hermano Néstor, cuando el combate que dirimirá la posesión de la bella Helena (¡quién puede olvidar los ojos azules de Diane Kruger!) toca a su fin: ¿Y por esta rata es por quien me has abandonado?