INMORALIDADES


       Desde la implantación en España del sistema LOGSE, allá por 1990, el poder adquisitivo de los profesores de Secundaria (antaño Profesores de Bachillerato, hogaño degradados hasta en la denominación de su oficio) ha sufrido una pérdida de poder adquisitivo cuya dimensión excede la existencia de adjetivos con la que ser calificada. Según un estudio realizado por la Asociación de Profesores de Enseñanza Secundaria de Castilla y León, ASPES-CL, en el año 2010 un profesor con una antigüedad de 24 años estaba dejando de ganar 720 euros mensuales a causa de las sistemáticas revisiones de su sueldo por debajo del IPC. En términos totales estamos hablando de una depauperación salarial equivalente al 23,08% de sus honorarios mensuales brutos sólo en la década 1990-2010. Un pastizal que se nos ha venido sustrayendo impudorosamente.

WHAT IF...



   En la calle College Green de Dublin existe una cafetería de la conocida cadena Costa que aparentemente no es nada del otro jueves, pues además de destilar un ambiente bastante normalito contiene una decoración muy estándar (diríase que en esa cadena compran los muebles al por mayor en Ikea). Nada que ver con el exquisito café y el maravilloso mundo interior que se encierra en la sublime Bewleys de la calle Grafton o, poniéndonos sibaritas, en The Bank, precisamente en la acera de enfrente a Costa. Sin embargo en Costa el café es rico, te lo ponen primorosamente decorado, con esas figuritas de flores o corazones que uno no sabe muy bien cómo diantres consiguen los camareros formar con la espuma, y apenas hay bullicio. Es un magnífico lugar para hacer una parada y servirse un buen descanso en mitad de la tradicional caminata dublinesa de cada mañana.

EL PARALELISMO EN LA PROVOCACIÓN



      Regreso de mi última visita a Irlanda, en la que he aprendido, recorriendo las calles de Belfast, lo profundamente dividida que permanece la sociedad en el Ulster. Nunca acerté a imaginar que el bochorno que representan los muros con los que se intenta separar a los seres humanos pudiera ser un mal tan extendido. Con todo, lo más lacerante sigue siendo la contumacia de la provocación cerril, plasmada, sobre todo, en la imposición de símbolos y en las manifestaciones de fuerza y deshonra como el famoso desfile de los miembros de la Orden de Orange por las calles de la ciudad, ya sean de barrios propios como ajenos. El caso es humillar al prójimo.
Mas al llegar a la piel de toro plagadita de chinches me sorprendo a mí mismo en pleno ataque de estupefacción al encontrar un caso similar al anterior: las calles de todas las ciudades inundadas de manifestantes que intentan imponer su supremacía religiosa, su superioridad espiritual a quienes nos abstenemos de publicitar las intimidades. Tambores y dogmas a la fuerza y fiestas a duras penas sostenibles con la que está cayendo. Un espectáculo dantesco, sin duda.
Somos víctimas de un castigo ideológico cada vez más represivo, sustanciado en la grotesca fotografía de unos privilegiados que no sufren recortes metiéndonos las procesiones hasta en la sopa. No, queridos lectores imaginarios, no exagero nada en absoluto. Al contrario. Y para que ustedes puedan darse cuenta de ello, les dejo la imagen de una playa de Valencia que vale más que mil palabras.


¿Será que ya no les llega con los templos y las calles?

PREDICCIONES


Napier-Randle-Wilbekin-Kaminski
Una quiniela de previsiones para un fin de semana en el que se ventila uno de los mejores torneos de la NCAA que la mente alcanza a recordar. Por desgracia, la inminencia de mi anual visita a la verde Irlanda me impedirá empacharme de tan ansiado acontecimiento. No obstante, voy a permitirme, como hacía Mortadelo, mi héroe de la infancia, disfrazarme de pitoniso y arrojarme por la sima del pronóstico para la gran Final Four que se avecina. Allá vamos.

WHEN THE MAN COMES AROUND


         Pocas, muy pocas cosas me han sobrecogido (esto no es un juego de palabras y no voy a hablar, esta vez, de Bárcenas y el PP, por eso no va en cursiva) tanto como una canción maravillosa y profunda que escribió apenas un año antes de su muerte el inolvidable Johnny Cash, uno de esos tipos no demasiado valorados en vida, pero terriblemente añorados en ausencia. El tema se titula When the Man Comes Around, lo compuso en 2002 para su último disco (American IV) y supone todo un tétrico anticipo de lo que le esperaba a la vuelta de la esquina: su inevitable cara a cara con la vieja dama de la guadaña.

LAS ROTONDAS

Leo en la prensa del reino de Ordoño que la policía local va a utilizar coches patrulla para enseñar a los conductores a circular por las rotondas. Echando mano de la pertinente dosis de desconfianza, supongo que, aprovechando que el Bernesga pasa, desbocado estos días, junto a San Marcos, la autoridad no dejará escapar la oportunidad de sancionar a los más contumaces. Money, money, money…  Al parecer, la medida se justifica en que algún funcionario municipal se ha estado dedicando, sin duda en el largo tiempo libre que su ligera profesión le permite, a elaborar una estadística contundente: el 80% de los accidentes urbanos se producen en las rotondas. Lo curioso del caso es que los gestores municipales han decidido, de su mano mayor, que es como se hacen todas las cosas en nuestro país, que la culpa de este despropósito es de los conductores y se han puesto manos a la obra a desfacer el entuerto. Si bien con la lentitud del cuentagotas, en ocasiones el sentido común acude a nuestro rescate.

UNA ENTREVISTA EJEMPLAR

En épocas de ausencia de tiempo para llenar estas paginas con la cosecha propia, resulta justificado asumir préstamos ajenos. Hoy traigo uno que me resulta de ejecución brillante. Su autor es un "must" al que nunca dejo de leer, no siendo que la ignorancia me lleve de vacío a lugares remotos. Merece la pena, sin duda.

Entrevista a Antonio Orejudo sobre los manifestódromos


Pregunta. ¿Qué le parece la idea de modular el derecho de manifestación, de prohibir que las manifestaciones ocupen el centro de las ciudades?
Respuesta. Pues no me parece mal. Ahora que se acerca la semana santa católica no me parece mala idea hacer un circuito a las afueras de las ciudades, para que los diferentes clubes religiosos paseen libremente a sus ídolos y entonen sus cánticos sin temor a molestar a los vecinos. Como dicen la alcaldesa, el presidente de la Comunidad y el ministro del interior, hay que intentar conjugar el legítimo derecho a celebrar la Semana del Orgullo Católico con el derecho de la mayoría a circular libremente por las calles del centro sin que la perturben los tambores, las cornetas o los cortes de tráfico. Y que cada uno vaya vestido como quiera. Es intolerable que policía detenga y multe a los que participan en esas manifestaciones religiosas ocultos bajo un cucurucho. Pongo mi mano en el fuego por estos simpáticos e inocentes animadores que no hacen daño a nadie con sus disfraces, por más que algunos niños se asusten al verlos.
P. Aparte de las procesiones de Semana Santa,  ¿le parece bien que se confinen las manifestaciones políticas como la del otro día en Madrid o como la del sábado contra el Rey?
R. Podría crearse una especie de Parque de Manifestaciones en la Casa de Campo de Madrid. Algo así como el Parque de Atracciones, pero en clave política, con montañas rusas, puestos de churros y espectáculos para toda la familia. Los manifestantes podrían ir en el teleférico. El que quiera organizar una manifestación paga el alquiler del Parque al Ayuntamiento y lo cierra, como el que cierra una discoteca para una fiesta privada. Hoy, Manifestación contra los recortes del PP, por ejemplo. Entonces tú vas y estás un rato allí manifestándote y luego te quedas a tomar algo en alguno de los puestos o montándote en las atracciones temáticas: Derribe al Gobierno con Pelotas de Goma. O el Tren de la Bruja Cifuentes. Hay muchas posibilidades: la Calle del Terror, con actores disfrazados de maderos en pleno subidón que te persiguen por todas partes para reventarte un testículo. Sería súper divertido. Y también podrías hacerte fotos con un policía a punto de darte un porrazo o enfrentándote tú solo a una dotación de Policía Nacional, que es una foto que todos queremos tener, u ofreciendo una flor a un antidisturbios con cara de pocos amigos, que una instantánea que no puede faltar en ningún hogar de izquierdas.
P. Pero ¿no cree que de ese modo se desactivaría la función de las protestas, que sería una manera de anular el derecho de manifestación?
R. Pero a cambio de eso ganaríamos en diversión, crearíamos puestos de trabajo, los ciudadanos de Madrid no verían alterada su vida y sobre todo no tendríamos que pagar entre todos las protestas o las supersticiones de unos pocos, porque todo se celebraría en un recinto cerrado con baños públicos y servicio de megafonía. ¿Usted sabe lo que cuesta una misa oficiada por el Papa? Un huevo. No hay más que ver la organización mafiosa que se ocupó de todo cuando vino a España para imaginar cuánta pasta había en juego. ¿Usted sabe lo que nos ahorraríamos si en vez de hacer una misa en Colón, pudiéramos poner al Papa como ponemos a ese paje de los Reyes Magos que se sienta en El Corte Inglés, para que todo el que quiera se siente en sus rodillas? En vez de rescatar las carreteras radiales con dinero público, propongo cerrarlas al tráfico (lo que tampoco es decir mucho) y celebrar allí el Día de las Fuerzas Armadas, las manifestaciones contra el aborto, los apoyos a la familia y muchas cosas más. ¡Qué oportunidad perdimos el otro día de usar uno de estos espacios tan infrautilizados para que desfilara por allí la comitiva fúnebre de Adolfo Suárez, en vez de molestar a los madrileños interrumpiendo el tráfico de Cibeles.

Fuente: http://www.eldiario.es/autoentrevistas/