EL MANTRA



    En la famosa novela El Conde de Montecristo, de Alexandre Dumas, se cuentan las peripecias del soldado Edmond Dantés, quien injustamente recibe pena de prisión como supuesto espía bonapartista. Durante su cautiverio conoce al abate Faria, asimismo injustamente encarcelado, junto a quien diseña su plan de huida hacia la isla de Montecristo, en la que, según el relato del abate, se esconde un suculento tesoro.

El hilo de esta historia se ha enhebrado en mi cabeza después de que la misma haya emitido la inconfundible señal de alarma por hastío, aburrido como se encuentra uno ya de tanto atragantarse con el mensaje machacón, con ese mantra repetitivo y cargante emitido desde el mismo epicentro de la cueva de alibabá sita en Moncloa y amplificado por la pléyade de dóciles sicofantes que, ya pagados o ya altruistas, emboscados en cada esquina, nos revientan últimamente las entendederas con la muletilla de que España no es Grecia, quedándose, de paso, tan anchos como un presidente de gobierno cualquiera expeliendo aquello de que en Cataluña hay más catalanes que independentistas. La verdad es que se está poniendo muy alto el listón en esto del insulto sofisticado, no crean.

DE POLVOS Y LODOS

Dado que en su día nuestros políticos se negaron a arreglar el país al estilo islandés, ahora nos toca a los ciudadanos repararlo al estilo griego. De aquellos polvos vinieron nuestros fangos...


QUE LA BURLA CONTINÚE

       Resulta evidente que existe un esfuerzo hercúleo (y goebbeliano, por supuesto) por intentar que los ciudadanos evitemos la tentación de comparar la situación sociopolítica de España con la de Grecia. Cuando estalló la crisis, lo primero que intentaron fue que nadie acertara a comparar España con Islandia y como parece ser que entonces la estratagema les funcionó ahora vuelven con la misma matraca. No sé por qué sospecho que en esta ocasión el asunto es bastante más diferente, por cuantificar apropiadamente y para ser exactos, tres larguísimos años de recortes de derechos y soldadas más diferente. De momento en Grecia ya les han redactado un buen telegrama.

LIBERTAD, SEGURIDAD, ABSOLUTISMO

              Freedom of speech is a principal pillar of a free government; when this support is taken away, the constitution of a free society is dissolved, and tyranny is erected on its ruins. (La libertad de expresión es uno de los pilares en los que se sustenta el estado libre; cuando este pilar desaparece, el establecimiento de una sociedad libre desaparece asimismo y la tiranía se erige sobre sus ruinas). (Benjamin Franklin, 17 noviembre 1737)

          Those who give up essential liberty to purchase a little temporary safety, deserve neither safety nor liberty. (Quienes renuncian a la libertad esencial para adquirir un poco de efímera seguridad no se merecen la seguridad ni, por supuesto, la libertad). (Benjamin Franklin, 11 Noviembre 1755)

            "Creo que cualquier cosa que ayude a combatir el terrorismo hay que hacerla. Creo que la gente quiere libertad y derechos fundamentales, que están en la base de cualquier constitución, pero las personas también quieren seguridad". (Mariano Rajoy, 12 enero 2015).

          “Hasta ahora teníamos un determinado equilibro entre libertad y seguridad. Ahora hay un incremento de la amenaza por el terrorismo yihadista y hay que conseguir un nuevo equilibrio. Ese es el debate”. (Jorge Fernández Díaz, 11 enero 2015).
            ¿Y qué tipo de seguridad quieren, queremos, esas personas, Sr. Presidente? ¿Una, otra, ley que no emana del pueblo y que se aprovecha para acallar las protestas? ¿Cuántos tipos de equilibrio existen, Sr. Ministro? ¿Tantos como a usted le plazca?        

           Hace 260 años los políticos no se apoderaban de la voluntad del pueblo, ni se inmiscuían en ella. Hoy día, en nuestro país, bastan 10 segundos de mensaje para borrar dos siglos de historia. Así se conduce el absolutismo.

REFERENDUM EUROPEO

El PM inglés, David Cameron, insiste en la convocatoria de un referendum sobre la continuidad o no del Reino Unido en la Unión Europea. Existen pocos ejercicios más democráticos que la figura del referendum, ya que la misma supone la entrega a la soberanía popular de la capacidad de decisión, más allá de la mera liturgia de las elecciones generales. Podría decirse que se trata de un freno o un contrapeso al empleo del poder unilateral, con todo lo que ello supone. Y a los verdaderos demócratas se nos debería llenar la ilusión con la mera existencia de un gobernante que contemple tal posibilidad. A lo que se ve, y con Cameron como ejemplo, en la pérfida albion andan tan sobrados de democracia como faltos nos hallamos aquí.

          ¿Se imaginan ustedes que por respeto a los ciudadanos, dados los tiempos que corren y vista la enjundia del calvario al que nuestro europeísmo nos está llevando, nuestro PM convocara un referendum para decidir si queremos seguir subyugados a Europa? ¿Se imaginan qué resultado podría producirse si en España se decide poner en nuestras manos semejante decisión? ¿Se imaginan qué clases de tortuosos funambulismos ideológicos nos veríamos obligados a presenciar durante la campaña previa a la votación? ¿Se lo imaginan? Pues afortunados y venturosos han de ser ustedes si realmente alcanzan a imaginarlo, porque a este pobre descreído le resulta imposible concebir la posibilidad de que, desde lo alto de la dictadura del bipartidismo, se le consulte y se le permita expresarse libre y vinculantemente acerca de su aspiración a tener una vida mejor o seguir hundido en la trampa de la austeridad. Tan míseros andamos.

           Da envidia saber que en ciertas democracias siguen atando los cerdos con longaniza. Sana, pero envidia al fin y al cabo.

EL CHANTAJE INADMISIBLE

        Dice el refrán que cuando veas las barbas del vecino (griego) pelar... Allá por noviembre de 2011 nuestro dique de contención democrática estalló hecho añicos gracias a la vergonzosa y humillante rendición que el gobierno de mayoría absolutista español escenificó ante la todopoderosa Alemania. A merced de la satrapía banquera teutona, y con los piratas que hundieron Lehman Brothers y medio mundo susurrando en nuestros oídos mensajes apocalípticos si nos empeñamos en hacer uso de la razón y la lógica frente a la fe ciega ante el abismo, no nos queda más que contemplar, en nuestra condición de reos a punto de ser ejemplarizados, el ejercicio de disciplina cruel con que se disponen a ajusticiar al pueblo griego. Lo curioso (y lamentable) del asunto es que los verdugos y matones que están amenazando con la muerte económica a los pobres helenos son los mismos a los que hubo que rescatar en un par de ocasiones históricas de la hambruna, la miseria y la ignominia en que habían quedado después de sus desquiciadas veleidades bélicas. Vae victis.

         No, ni Alemania ni la vieja y (cada vez menos) sensata Europa se merecen estos dirigentes propios del feudalismo medieval. Y ya que los gobernantes cobardes no optaron, cuando pudieron, por la vía islandesa, nos toca a los ciudadanos dar ejemplo de valentía desafiando al dragón en el único reducto pacífico que nos queda, recordando a los déspotas y a los corruptos que en ninguna línea de nuestro tratado de adhesión a la UE se mencionaba la obligación de someterse al bipartidismo o a la voluntad extranjera, haciendo constar alto y claro que, en democracia pura y dura, la soberanía siempre reside en el pueblo. Mal que les pese a los demócratas de chequera y codicia. Confiemos pues en que el ejemplo griego cunda. 
          
         Todo lo relativo a este deleznable chantaje, más propio de la mafia más canalla y provinciana que de una institución supranacional, se explica mucho mejor en el excelente artículo de Íñigo Sáenz de Ugarte titulado "El chantaje a las urnas griegas", cuyo contenido pueden leer aquí.