UNEASY RIDER



       Desde que me lancé a la carretera subido en mi nueva bicicleta no he hecho otra cosa que aprender. Para ser honestos, debería confesar que toda mi vida ha resultado un permanente ejercicio de aprendizaje, pero desde que estrené mi nueva bici la adquisición de conocimientos se ha disparado. Aparte los millones de bits e ítems de información que el mundo del ciclismo inmisericordemente arroja sobre el recién llegado -conceptos sobre mecánica básica, sobre geometría ergonómica, sobre medidas y tallas, sobre materiales más o menos avanzados, sobre indumentarias específicas o sobre dislates económicos (no vean ustedes lo caro que resulta pedalear hoy en día)-, lo que más me ha llamado la atención es la ingente dosis de conocimientos sobre zoología que he tenido la suerte de aprehender (la grafía es intencionada y se ha escogido para no repetir el término aprender, o quizá para repetirlo en realidad, pero de un modo algo diferente).