SOLEMNIDAD

         Pasmado me quedé, como el rey aquél de la famosa película, al escuchar la interpretación que la penosa cadena televisiva (Antena 3, por supuesto) hizo sobre la aparición del monarca Felipe en un impresionante salón durante el mensaje navideño. El locutor nos presentó la escena como solemne. Y digo yo, haciendo un chiste facilón, ¿por qué lo llaman solemne cuando quieren decir suntuoso? Presentar lo suntuoso como solemne cuando las cosas están tan mal para tantos constituye un ejercicio de cinismo mal calculado al alcance de muy pocos. Lo que ya no me cuadra tanto es el ejercicio de sumisión que los muchos habitantes de los pisitos de menos de 90 metros cuadrados ejercieron durante ese rato, aderezado el ademán con la correspondiente apertura bucal en señal de inequívoco asombro: pasmados quedaron ante el espectacular escenario y la suntuosidad regia. Otra faceta diferente del cinismo castizo. 

LA LISTA



Uno recuerda, con bastante dolor, por cierto, y dada la miserable naturaleza de la acusación, cómo los medios afines al gobierno y algún que otro ministro (posiblemente al dictado de dichos medios) nos martillearon la conciencia sobre el dinero que Grecia nos debe a cada uno de los españoles. Lo hicieron justo cuando se hallaba en plena ebullición el caldero griego, en cuyo interior se cocía el golpe de estado económico que una banda de rufianes llamada troika estaba llevando a cabo en ese momento sobre la soberanía democrática del país heleno. Y obviamente lo publicitaron, al más puro estilo goebbeliano, con el afán de soflamar la conciencia colectiva, de llenar de ira y encono los espíritus más débiles (lo que tradicionalmente se denomina putear el ambiente) contra la voluntad popular de los griegos.