ENALTECIMIENTO

Con la venia, y ya que está tan de moda eso del enaltecimiento a través de la fábula y la escena, me voy a permitir el lujo de enaltecer un poco. 

      Sigan todos los fatuos abducidos porfiando por minucias ideológicas, dilucidando si las cabras portan pelo o lana, calibrando si los miedos pesan más que las certidumbres, rumiando veleidades como ganado sesteante junto a la vía. Yo sólo las necesito a ellas para entender lo jodida que puede llegar a ser la existencia artificial con que hemos arruinado cada rincón de cada ser vivo de este planeta, humanos, por supuesto, incluidos.

            Ustedes, mis imaginarios lectores, a buen seguro acertarán a perdonarme (y si no, péguenle un buen repasito a la peli y, tras una digna reflexión, saquen conclusiones. Es sencillísimo).

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