MARK TWAIN: La vida en un cometa.

   De este prestigioso escritor americano del siglo XIX hemos tomado prestado el título de este blog; bueno, en realidad de una de sus obras más conocidas: "Un yanki en la corte del rey Arturo" (A Connecticut Yankee at King Arthur's Court). En ella se relatan, en primera pesona y en un tono de sátira y mucho divertimento, las aventuras imaginarias del propio autor en la Inglaterra medieval y en la también ficticia Camelot, corte del Rey Arturo, con sus caballeros y todo lo demás. Twain pone patas arriba toda la sociedad medieval, llevando a ese oscuro mundo los inventos propios de la América de su época, como el ferrocarril y la publicidad, cuyos mensajes llegará a colocar en las brillantes armaduras de los caballeros. Es una de las primeras obras en las que se trata un tema característico de la ciencia-ficción: los viajes en el tiempo.

     Brillante en ingenio, estilo y profundidad crítica. Como dicen los entendidos snobs, esta obra es un must, especialmente algunos capítulos notables, como el nº 13, titulado "Hombres libres" (Free Men). (Se puede leer la obra gratis online en la siguiente dirección: http://www.24symbols.com/es No hace falta registrarse, pues para acceder a los contenidos basta con tener una cuenta en facebook y acceder a la aplicación desde ella.)

   Twain, cuyo verdadero nombre era Samuel Clemens, ha sido, sin embargo, más conocido entre nosotros por esas dos joyas de la literatura juvenil que muchos hemos tenido la gran suerte de leer mientras crecíamos: "Las aventuras de Tom Sawyer" (The Adventures of Tom Sawyer) y "Las aventuras de Huckleberry Finn" (Adventures of Huckleberry Finn), en las que se relatan las correrías de dos amigos que vivían a orillas del gran río americano, el Mississippi.

   También es recordado por una novela que ha proporcionado grandes dosis argumentales al cine actual, "El príncipe y el mendigo" (The Prince and the Pauper), en la que se cuenta el diferente destino de nos niños que nacen el mismo día.

   La mejor crítica de la profundidad de la obra y el estilo literario de Twain la hizo alguien que no era, en modo alguno, sospechoso de imparcialidad, subjetividad o falta de rigor, un tal Ernest Hemingway. Célebre es su sentencia "Toda la literatura moderna norteamericana comienza desde el libro de Mark Twain titulado Las aventuras de Huckleberry Finn." Casi nada.

   Hasta aquí, pocas novedades para un lector más o menos avezado, así que iremos a las curiosidades, que no dejan de ser la salsa de estos intentos biográficos tan poco ortodoxos.

   Mark Twain nació el mismo año (1835) en que el cometa Halley se hacía visible sobre nuestro planeta, algo que sólo ocurre una vez cada 75 años. En 1909, un año antes de su muerte, Samuel Clemens pronunció una de sus predicciones más celebres: «Vine al mundo con el cometa Halley en 1835. Vuelve de nuevo el próximo año, y espero marcharme con él. Será la mayor desilusión de mi vida si no me voy con él. El Todopoderoso ha dicho, sin duda: 'Ahora están aquí estos dos fenómenos inexplicables; vinieron juntos, juntos deben partir'. ¡Ah! Lo espero con impaciencia.» Y, como si de una curiosa y macabra coincidencia se tratara, Mark Twain fallecía al año siguiente, apenas unas horas antes del retorno del Halley a la Tierra.

   Así que todos aquellos que hayáis tenido la ocasión de ver al cometa Halley cuando pasó, allá por febrero de 1986, cerca de nuestro planeta, sentíos afortunados porque, aunque no lo apreciárais con nitidez, aquella mancha oscura que se veía en su superficie era Mark Twain, viajero en el tiempo, fumándose una humeante pipa de tabaco mientras exploraba el universo a lomos de tan peculiar caballería.

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